La «Squadra Azzurra» se alzaría con el trofeo liderados por Giuseppe Meazza y Angelo Schiavio, y destronaría a Uruguay como la mejor selección existente. El país transalpino se encontraba regido por el dictador Benito Mussolini, promotor del fascismo en Italia, y que se dejaría sentir a lo largo del campeonato. Como respuesta al boicot realizado en 1930 por los países europeos, Uruguay y otros países americanos se retiraron del segundo Mundial de fútbol celebrado en Italia.La Copa Mundial se había convertido en muy poco tiempo en un gran acontecimiento que recibía las miradas de todo el mundo, por lo que el caudillo fascista usó el torneo para la exaltación del nacionalismo, buscando publicitar el poder italiano con una victoria en la competición. Para ello no dudó en asegurar la nacionalización de varios jugadores argentinos, como el gran Luis Monti, uno de los estandartes de los triunfos argentinos, Raimundo Orsi, Enrique Guaita y Demaría, y también del brasileño Anfhiloquio marqués Filo, italianizado como Anfilogino Guarisi. Dichas tareas de "reclutamiento" se llevaron a cabo desde antes del comienzo del campeonato, y durante la anterior edición de la Copa Mundial y más concretamente en la final, donde resaltó el caso de Monti:Los espías italianos encargados de cumplir la misión eran Marco Scaglia y Luciano Benetti, quien apenas comenzada la final conspiraban sobre el tema, para finalmente, tras la victoria uruguaya en la que varios jugadores argentinos fueron abucheados por su propia hinchada, ofrecerle una gran suma de dinero a cambio de jugar al fútbol en y para Italia.
Lamentablemente, tales propósitos se dejaron sentir también durante la disputa de los encuentros. Italia, que venía de vencer por 7-1 a la selección estadounidense, se enfrentó en cuartos de final a España en lo que era ya un clásico en las grandes citas. La resolución de la eliminatoria necesitó de dos encuentros para decidirse. Tras la fuerte presión que Mussolini ejerció sobre los colegiados de ambos encuentros, éstos tuvieron una actitud permisiva con el conjunto italiano, que se empleó con gran dureza, e incluso se vio favorecido en discutidos lances de los partidos. Pese a ello, los españoles consiguieron empatar 1-1, por lo que hubo de jugarse el desempate. En él, donde los jugadores italianos alinearon hasta 9 nuevos futbolistas, y España, con 7 lesionados del partido anterior, vencieron por 1-0 los anfitriones, eliminando rodeados de una gran polémica a los españoles, en lo que sería conocido como La Batalla de Florencia. La rivalidad desde ese momento entre ambos conjuntos sería perpetua, y pese a que no se enfrentarían en partido oficial hasta décadas después, quedaría marcado en sus enfrentamientos venideros.
Tras deshacerse en semifinales de Austria por 1-0 se enfrentó a la selección checoslovaca en la final del campeonato. Tras, y pese a la suspensión indefinida de los árbitros que dirigieron el choque frente a España, una serie de errores arbitrales, se llegó al final del encuentro con un empate a un gol. Al comienzo de la prórroga, Angelo Schiavio anotó el gol del triunfo italiano, ya que el marcador no se movería más. Tras la polémica acontecida por las presiones del máximo mandatario italiano, a la finalización de dicho encuentro varios jugadores de aquel equipo reconocieron haber jugado la final bajo las amenazas de «Il Duce». Dichos futbolistas, entre los que se encontraba el nacionalizado Monti, nacido en Argentina, que ya vivió una situación parecida anteriormente, así lo declaró
Consolidada en lo más alto del panorama futbolístico llegaba la disputa del tercer mundial de fútbol celebrado en Francia en 1938, y segundo mundial en suelo europeo. La elección del suelo francés vino a raíz de la inminente Segunda Guerra Mundial y los cursantes acontecimientos bélicos en distintos lugares del mundo (España, inmersa en su Guerra Civil, y China y Japón, enfrentados en la Segunda guerra sino-japonesa por la invasión nipona de suelo chino, no pudieron acudir al evento por razones obvias), y Jules Rimet, creador del torneo, hizo todo lo posible para que la elección cayese del lado de su país natal, en detrimento de Argentina, la otra candidata, previendo la que podía ser la última Copa Mundial de sucederse la guerra. Se alteraba así el pacto de alternar el Mundial entre el Sudamérica y Europa, y por tal motivo, numerosos países del continente americano rehusaron a participar, a excepción de la selección cubana y la selección brasileña, que albergaba serias intenciones de organizar el próximo Mundial de 1942, que finalmente no llegó a producirse, fueron las únicas representantes del continente americano.
Con un ambiente tenso y enrarecido por los sucesos políticos y bélicos, se disputó la nueva edición del campeonato. De nuevo, antes del comienzo, otro suceso significativo de la delicada situación que se vivía en la época: la selección austríaca fue excluida del campeonato debido al «Anschluss» (anexión con Alemania), mientras que el seleccionador germano fue repudiado a lo largo del torneo por el pueblo francés, debido a su saludo nazi, que realizaba la selección alemana antes de la disputa de cada partido.
Como novedad del campeonato, se instauraron los derechos clasificatorios del campeón defensor. Italia pues, defensora del título, se clasificó de oficio, y tras no poder conseguirlo Uruguay, tendrían el reto de conseguir revalidar el campeonato. Italia, liderada por el gran Giuseppe Meazza, y el técnico Vittorio Pozzo, venció a la selección noruega en la primera fase por 2-1, lo que le enfrentaría a uno de sus "viejos" rivales, y organizador del actual campeonato, la selección francesa. Tras llegar empatados a un gol al descanso, sería tras la reanudación cuando Silvio Piola decantase la balanza del lado italiano gracias a un doblete, situando el marcador en el 3-1 final. El encuentro celebrado en París contó con una asistencia de casi 60 000 espectadores, una cifra muy alta dada la época, y las pocas infraestructuras existentes de semejante capacidad. Tras vencer en semifinales a la selección brasileña, que empezaba a despuntar, por 2-1 gracias a los tantos de Gino Colaussi y Giuseppe Meazza, se enfrentaría a la selección húngara que se encontraba liderada por Gyula Zsengellér y György Sárosi, que marcarían un camino que empezaba a forjar la que sería su más exitosa y recordada generación de futbolistas liderada por Ferenc Puskás. En el partido celebrado en la capital francesa, en el mismo escenario donde derrotaron a Francia, sendos dobletes de Colaussi y Piola inutilizaron los 2 tantos húngaros para terminar ganando por 4-2 y levantar así su segundo título mundial. Mussolini, al igual que en 1934 y no contento con los éxitos recientes del combinado, seguía sin estar dispuesto a ver perder a su equipo. El hecho de enfrentarse a uno de los países en los que dominaba el comunismo propio de los países del Este, no solo obligó a los futbolistas a vestir para la final camisetas negras, símbolo de guerra del fascismo italiano,sino que mandó un telegrama personal antes del partido final al seleccionador italiano, Vittorio Pozzo, en el que únicamente podía leerse:"VINCERE O MORIRE"
Gracias a él, Italia se convertía en la mejor selección existente, y en la primera selección en conseguir revalidar el título de campeón, habiendo ganado todos sus encuentros. Desgraciadamente, se produjo el estallido de la Segunda Guerra Mundial en 1939, por lo que quedaron suspendidas las prácticas deportivas oficiales a nivel de selecciones, hasta varios años después, mientras el mundo se recuperaba de los acontecimientos, y pudiese volverse a organizar un evento de tales magnitudes sin que supusiese un peligro que desencadenase nuevos enfrentamientos entre las distintas naciones. El 19 de abril de 1942 se cerró esta época dorada italiana con un partido amistoso ante España. Aunque los italianos vencieron por 4 a 0, la dureza de la Segunda Guerra Mundial hizo que la squadra azzurra debiera esperar hasta el fin del conflicto para volver a disputar un encuentro de selecciones. Además la Serie A italiana no se disputó en las temporadas 1943-1944 y 1944-1945 por lo cual los jugadores se mantuvieron fuera de forma. Así, la Segunda Guerra Mundial afectó al fútbol de sobremanera, donde los antaño dominadores fueron los que más se vieron perjudicados. Para Italia recuperar la senda del éxito no sería fácil.
a selección de Italia fue uno de los 24 países participantes de la Copa Mundial de Fútbol de 1982, realizada en España.
El comienzo fue muy complicado para la «escuadra azzurra», en el grupo A de la fase de grupos únicamente logró empates, un 0-0 ante Polonia, 1-1 con Perú y 1-1 con Camerún. Clasificó a la segunda fase como segunda por detrás de Polonia, por su mayor cantidad de goles que los cameruneses.
Ya en la segunda fase, Italia quedó integrada en el grupo 3, dicho grupo fue considerado el "de la muerte" porque se enfrentaba ante otros dos campeones mundiales: Argentina y Brasil. Logró vencer por 2-1 a Argentina con goles de Marco Tardelli y Antonio Cabrini. De igual forma logró su clasificación a la semifinal venciendo a los cariocas por 3-2 con triplete del delantero estrella Paolo Rossi (min. 5, min. 25 y min. 74).
En el encuentro de semifinal nuevamente se cruzó con la selección polaca, aquella vez se impuso por 2-0 con doblete de Paolo Rossi. Italia logró disputar su cuarta final, doce años después de México 1970.
La final fue celebrada el 11 de julio en el estadio Santiago Bernabéu, se enfrentó a Alemania Occidental, en el segundo tiempo la azzurra marcó sus anotaciones por conducto de Paolo Rossi (57), Marco Tardelli (69) y Alessandro Altobelli (81), mientras que los alemanes descontaron al 83 con gol de Paul Breitner. El marcador final fue favorable por 3-1 para Italia, así consiguió su tercera estrella tras una larga sequía de 44 años.
En octavos de final, Italia se enfrentó ante Australia. Los Socceroos dominaron gran parte del partido (gracias también a la expulsión, quizás severa, de Marco Materazzi), pero no pudieron anotar un gol gracias a la férrea defensa itálica y a la buena actuación del portero Gianluigi Buffon. Segundos antes de que el partido fuera prorrogado, el árbitro Luis Medina Cantalejo cobró una "polémica" falta en el área penal de Lucas Neill sobre Fabio Grosso en el minuto 93, lo que provocaría la anotación de Francesco Totti desde los 11 metros y así la victoria italiana. Sin embargo, las imágenes le dan razón al árbitro, Grosso acentúa la caída pero Neill en deslizamiento golpea el jugador italiano a la pierna, antes con el brazo y después con el cuerpo, haciéndolo tropezar y caer
Ucrania, el rival en cuartos de final, no fue un gran obstáculo e Italia los derrotó por 3:0. Sin embargo, uno de los favoritos en ese momento, Alemania fue un durísimo adversario en semifinales; en uno de los más intensos encuentros del torneo, los italianos derrotaron minutos antes del fin de la prórroga con goles de Grosso y Del Piero (118' y 120') a los locales y clasificaron a su sexta final en la historia de la Copa Mundial.
En la final, Italia se enfrentó a Francia. En el primer tiempo, un polémico penal, cobrado por Zinedine Zidane puso tempranamente en ventaja a los galos, pero Marco Materazzi igualaría el marcador. Italia comenzó a presionar y a dominar el partido, pero tras el descanso, Francia tomó control del encuentro mas no logró derrotar al guardameta Buffon y el empate se mantuvo hasta los tiros penales, donde tras un error de David Trezeguet, Italia alcanzó la victoria final y el tetracampeonato.