Uruguay propuso celebrar la primera Copa Mundial de Fútbol de 1930, y la FIFA le otorgó el derecho a organizarlo en conmemoración del centenario de la Jura de la Constitución, además de los títulos mundiales en los Juegos Olímpicos. En Europa esto fue muy mal visto, poniendo como argumento que debía ser en la región, y en especial en Inglaterra, donde fue cuna del fútbol y su desarrollo posterior. También hubo quejas del traslado (debido al largo viaje y coste necesario). Sin embargo, y pese a que el gobierno uruguayo se ofreció a pagar todos los gastos, los europeos siguieron declinando la idea de ir a participar del primer torneo mundialista. La FIFA por su parte hizo caso omiso a las quejas europeas debido a que el viejo continente estaba aún maltrecho por la Primera Guerra Mundial, mientras que Uruguay gozaba de paz y estabilidad económica; así, el primer Mundial se desarrolla en Uruguay. Iniciando el torneo, los primeros partidos mundialistas fueron Francia-México y Estados Unidos-Bélgica, ambos el 13 de julio a la misma hora (15:00 de la tarde). En el primero, el francés Lucien Laurent marcó el que sería el primer gol en la historia de los Mundiales, a los 19 minutos en el primer tiempo. Uruguay, considerado el equipo más potente por salir campeón, tras haberlo hecho en 1924 y 1928, debutaría el 18 de julio en el Estadio Centenario ante unos 50.000 espectadores, frente a Perú. En dicho partido obtendría una pálida victoria por 1 a 0 con gol de Héctor Castro, siendo el equipo algo criticado por la prensa. Sin embargo, en su siguiente partido, disputado el 21 de julio, ganó por goleada 4 a 0 frente a la selección de Rumania con goles de Dorado, Scarone, Anselmo y Cea, clasificándose así para las semifinales. En dicha instancia, el equipo celeste se enfrentó a Yugoslavia (equipo inexistente en la actualidad) en donde ganó con contundencia por 6 a 1 con triplete de Cea, doblete de Anselmo y uno de Iriarte, clasificando a la final. Allí se encontraría con uno de sus más grandes rivales, nuevamente con la selección argentina, equipo que también era considerado candidato al título. En la previa, los uruguayos molestaban a los jugadores argentinos en sus entrenamientos (esto se vio a lo largo del campeonato). Ya en el partido final disputado el 30 de julio, y ante 70.000 espectadores, el equipo celeste repitió lo hecho dos años antes en Ámsterdam, derrotando nuevamente a los argentinos. Con un gol tempranero de Pablo Dorado a los 12 minutos, Uruguay se ponía en ventaja, pero más tarde Argentina lograría remontar parcialmente con goles de Peucelle y Stábile a los 20 y 37 respectivamente, resultado con el que se fue el primer tiempo. Para el segundo tiempo, saliendo más decidido, el equipo uruguayo empataría con gol de Cea a los 57, pasaría a ganar a los 68 con gol de Iriarte, y terminaría cerrando Castro a los 89, finalmente con resultado por 4-2. Así, Uruguay se convierte en el primer ganador en la historia de dicho torneo y al mismo tiempo en tri-campeón del mundo de forma consecutiva. De ese trascendental triunfo el escritor Juan Sasturain dijo Los uruguayos llevarán por siempre consigo la gloria y la desgracia de haber sido. Mientras los argentinos, por años, la maldición de creer ser lo que nunca pudieron demostrar que fueron.
Luego de finalizada la guerra, Uruguay reapareció y extendió su hegemonía derrotando a Brasil en el último partido de la Copa Mundial de Fútbol de 1950. Este evento mítico es conocido mundialmente como El Maracanazo, un logro deportivo histórico y uno de los momentos más dramáticos de la historia del fútbol. En este partido Brasil era claramente el favorito para ganar su primer campeonato, ya que era el local además de golear en los otros partidos a España y Suecia con marcadores abultados de 1-6 y 1-7 respectivamente. En tanto que Uruguay llegaba a la final con una irregular actuación, con un empate de 2-2 frente a España y una victoria ajustada de 3-2 frente a Suecia. Lo que dejaba a Uruguay con pocas posibilidades de ser campeón, ya que si Brasil ganaba o empataba el partido, se convertiría automáticamente en campeón mundial y Uruguay necesitaba solo de ganar el partido para ser campeón, En el primer tiempo, el partido empezó sin goles, lo que generó la molestia de los espectadores en el estadio. Ya en el segundo tiempo, el brasileño Friaça anota el primer gol del partido, los espectadores brasileños estallan de alegría por el gol que dejaba el marcador por 1-0 a favor de Brasil. Sin embargo la alegría de los brasileños duro poco, en el minuto 21, Ghiggia escapa por derecha y tras simular que rematará a la portería opta por el pase al medio del área, donde el ingreso sin marcas de Juan Alberto Schiaffino le permite igualar el marcador del encuentro a 1-1, aun con este resultado Brasil se estaba volviendo campeón del mundo. Finalmente los sueños de los jugadores y aficionados brasileños de convertirse en campeones se habían terminado cuando en el minuto 34 del segundo tiempo se genera otro ataque uruguayo donde Obdulio Varela lanza un pase hacia Alcides Ghiggia, que entrega el balón a Julio Pérez, quien se la devuelve en corto a Ghiggia que supera al defensa brasileño Bigode, y finge como en el primer gol, lanzar un centro ante el arquero local Moacir Barbosa. Barbosa comete el error que marcará el resto de su vida: da un paso hacia adelante seguro que se repetirá la escena de primer gol y entrega una oportunidad en su primer palo. Ghiggia aprovecha la ocasión y patea un violento tiro entre el arquero y el poste. Anota así el segundo gol para Uruguay y el estadio queda en absoluto silencio. Inclusive los futbolistas uruguayos quedan impresionados con el repentino silencio en el estadio. Los jugadores brasileños, desesperados por cambiar el marcador atacaban con todo para empatar el partido, pero no pudieron lograrlo y a las 16:45 horas el árbitro inglés George Reader silbaba el final del partido, con lo cual estallaba la alegría de los jugadores uruguayos. Al finalizar el partido la mayor parte del público salió en silencio o llorando del Estadio Maracaná, los futbolistas brasileños mostraban abiertamente su pesar, y la prensa local lanzaba comentarios apenados e incrédulos ante una derrota totalmente inesperada; la banda de música traída para la ocasión no ejecutó pieza alguna, no percatándose de la ceremonia de entrega de la segunda Copa Mundial para Uruguay.